Sapuru - Aymará Samudio

experiencias & consejos de Aymará Samudio

de entusiasta aficionada a emprendedora profesional

Yo renuncio


“Una mujer que se corta el pelo, está por cambiar su vida”, esta frase de Coco Chanel es una de las más acertadas para muchas mujeres y ciertamente lo fue para mí.

Los procesos internos tienen a menudo caminos misteriosos, pero en cuanto comienzan a exteriorizarse en cosas si se quieren "vanales", comienzan las preguntas del hemisferio racional: dónde estoy, dónde quiero estar, por qué estoy aquí y no allá donde debería?

Muy pronto las contradicciones salen a superficie, y es entonces el momento de tomar decisiones. Yo tomé una muy difícil: renunciar a mi trabajo en la Subsecretaría de Trabajo luego de 5 años de servicio ininterrumpido. En balanza entraron todo el tiempo y esfuerzo invertido, las posiblidades o no de una estabilidad futura, la cantidad de aprendizajes, las perspectivas de crecimiento y muchas otras cosas más.

"No es el momento", me dijeron en más de una ocasión. Y puede que sea cierto, el contexto del país para volver a la calle a buscar oportunidades no es para nada bueno, pero ¿Cuándo lo es? "Nena, estan echando gente por todos lados y vos renunciás, te volviste loca?".

En resumidas cuentas me cansé de esperar un reconocimiento que nunca llegaría. Sonará un poco iluso, pero en mi cabeza y corazón todavía permanece el concepto del "servicio público" y de la vocación de servicio, con el tiempo se aprende (tristemente) que no se puede esperar demasiado de la tremenda maquinaria burocrática en la que unos pocos eslabones haciendo su trabajo con amor y dedicación no hacen la gran diferencia.

¿Cómo fue que resistí tanto tiempo? Es un síndrome extraño... con el paso de los meses se comienzan a naturalizar las irregularidades, hasta incluso justificarlas. Se comprenden los maltratos, se olvidan desplantes. Hasta que un día te das cuenta que no importa el tamaño de tu esfuerzo o la calidad de tu servicio: seguís valiendo menos que el resto de los empleados, por más que todos te digan lo fantástico que es contar con vos.

Y si, puede que suene un poco a locura, pero estoy defendiendo mi dignidad en esto. Un trabajo donde no se te paga ni siquiera el salario mínimo vital y móvil, donde se dilatan las fechas de pago, donde siempre hay más obligaciones que derechos y donde el reconocimiento consiste en una palmada en la espalda... no es digno. Al menos no para mí.

Esta decisión me dolió también porque soy de las que afirman que a nuestras instituciones se las cambia desde adentro, formando parte, involucrándose, ensuciándose las manos. Confío en haber dejado lo mejor de mí en esa cancha, pero es un ciclo que terminó.

Me voy con la satisfacción de haber transformado para bien algunas vidas y algunos procesos internos, además de haberme ganado la confianza y el cariño de muchos personajes que parecen una roca por la televisión. Ese es mi valor agregado.

¿El mayor aprendizaje? Da miedo, pero hay que salir de donde no se puede crecer, inclusive si eso implica empezar de cero.

¿Me ganaron por abandono o me darán los puntos por actitud antideportiva? sólo el tiempo lo dirá. Por suerte para mí, el torneo recién comienza.

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Date: February 3rd at 7:53pm